Lo que Dios sembró en mí, hoy florece en otros
Hace muchos años, alguien me hizo una invitación que terminó transformando mi vida: participar en un retiro llamado “Arco Iris – Pacto con Dios”, liderado por la Sra. Laura y el Padre Alejandro Montes en la Iglesia San Mateo, en Houston.
Yo no sabía entonces hasta dónde me llevaría aquel “sí”. Allí comenzó mi caminar más intencional como discípula de Jesús. Poco a poco fui descubriendo que el discipulado no es solamente algo que aprendemos, sino una manera de vivir cada día. Es un camino que me ha dado paz, propósito y, sobre todo, el deseo de acompañar a otros en su propio encuentro con Cristo.
Por eso, ver hoy Caminando con Cristo llegar a Costa Rica tiene un significado muy especial para mí.
Caminando con Cristo es un movimiento liderado por laicos, apoyados por el clero, y nos recuerda que cada persona tiene dones que Dios puede utilizar para edificar su Iglesia.
Gracias al apoyo de Global Partnership y del Obispo Gómez de la Diócesis de Costa Rica, durante varios meses tuvimos la bendición de trabajar junto a Trudy Clark, Patricia Grandison, Cristian Castro y la Rev. Patricia Furtado para planear este primer Caminando con Cristo en Costa Rica. Ellos creyeron en esta visión desde el principio y entregaron generosamente su tiempo, sus dones y su corazón.
Lo que comenzó con reuniones virtuales, conversaciones, oración y muchos meses de preparación se convirtió en algo mucho más profundo cuando finalmente pudimos encontrarnos, abrazarnos y servir juntos.
Eso es lo que representa el Cuerpo de Cristo: personas de diferentes lugares, con diferentes dones, unidas por una misma misión.
Hoy dejamos una semilla en Costa Rica. Una semilla que ya no nos pertenece, porque ahora está en las manos de una comunidad que podrá hacer suyo Caminando con Cristo, multiplicarlo y llevarlo a otros.
Quizás eso es precisamente el discipulado: alguien sembró una semilla en mí hace muchos años; hoy Dios me permite ser parte de la siembra en otros.
Somos discípulos que hacen discípulos, y discípulos que multiplican discípulos, para seguir llevando a Cristo al mundo.